Infierno… un contra cara con el yo-  Desde aquí donde todo arde me encuentro yo Arcángeles beliales se escabullen  entre la lava de  aquellos mundanos que piden compasión, mientras que el altísimo de los 7 pailones gime en su furia  por un alma que se le ha perdido, o tal vez esta enceguecido y no la ve.En este  cielo de bajos instintos existe una entrada, que no requiere permiso si no cargo de conciencia en confesión con su guardián, “san petro”, que busca algún día  volar entre blancas nubes  de las que descendió por la avaricia de una supremidad que sin darse cuenta la  tenia.Personajes que entre su seda confunden  el paso que dan, profundo y sin dolor, porque el dolor para nosotros tiempo atrás murió.Silenciosos pero tajantes  con las acciones, roban gente, matan almas y construyen un ejercito, para contrastar  la competencia de un dio llamado “chus” que ofrece una promoción de larga vida  y anestesia de felicidad.En cambio, en este pailón ronda la culpa, se sueña con el suicidio y se lo expresamos a la traición la mejor confidente…las cadenas son mi abrigo y la cadena perpetua un idilio ¿Moriré, reencarnare? No, cerrare mis ojos que me producen oscuridad y fantaseare  con el descanso que produciría, no volver a encontradme aquí.  

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TRAZO SIN MANO ¿Cómo decirle a esta pequeña mano que delinee algún trazo? En la nada de mundos lejanos vivo, de corridos cortos, de poesía cotidiana, esa que sale del momento…del segundo.una muerte súbita ala inspiración de aquel ermitaño que algún día quiso ser  el gran escritor de castilla…de todas formas dejaré mi cueva, algún día  resucitaré en aquellas flores pensantes que crecen, en la voz dormida de aquel acordeón mágico. Las cuatro paredes que habito se derrumban, un destello de luz inunda mi espacio, se apodera de mi lentamente, aparece la agonía de días anteriores, el dolor de cabeza  que ya carcome mi ser, endurece  el corazón  y me anestesia  los recuerdos; así me desvinculo lentamente  de mis sentidos; del niño que se alegraba con sus primeras líneas, lo que significaba toda una aventura por el abecedario, un partido donde se mezclan las letras y como resultado una obra maestra  “el libro de memorias de una nada pensante” Garabatos que en sus últimos segundos trazó, la pasión  por exponer una nueva Creación, y la historia  que narro desde aquí, el lugar de siempre, ya estoy en miLey (las letras), que no sentenciaron más salvación que la de emprender camino a otro mundo. Tal vez de tanto recorrer, encuentre el sueño que para vivos no es recomendable, por eso estoy aquí, cerca del principito, irrumpiendo en su mundo, a ver si puedo charlar Con antoine de exupery, porque no tomar una taza de té y recordar la vida pasada donde éramos uno solo. 

Un día en mi niñez

Todo tiempo pasado…

                                     Fue recuerdos

Palabras que solo concibo mas no reflejo.

Espejos sin mancha de un paisaje  donde  el alma de niño vuelve y remonta aquellos recuerdos, ese día a día que se vuelven trueque  la  necesidad  por el nivel de satisfacción. 

Desde aquí en aquel árbol frondoso, de vistosos frutos, se observa el cielo.

Ese planeta que algún día se soñó alcanzar, en ese tiempo la moda eran los juegos de ronda y el oficio de ser mama de una repisa de muñecas ; el acompañamiento  de aquellos sujetos que uno conocía  por costumbre y se les respetaba , porque eran los adultos , mas no compartíamos, “habían necesidades que cumplir”

 

No hay diccionario que lo explique, ni memoria trágica  para saber que este personaje

Disfrazado de hambre “marcos” (se le dice cuando no hay nada de comer en la casa) 

Los grandes se desesperan  y yo mientras juego con mis muñecas y espero con ansia

Volver ala escuela

 

Tiempo después…

No comprendía  porque me tocaba  cambiar los zapatos  del colegio con mi hermana, utilizar  limón como desodorante, el menú de ayer, el de hoy y el que viene será lo  mismo.

 

 El único licor que había  de cuando niño, era  agua con limón y sal, que por esos días  era el trago que supuestamente  nos emborrachaba, de la llenura tan impresionante que producía.

 

Hay tiempos de tiempos, esos que entristecen los ojos y suicidan lágrimas… esas a veces contenidas, a veces fugadas de una memoria fugada que busca en su tragedia

Reír llorando.

 

Todos fuimos esos pequeños bichos llamados “niños”

Hubo días en que los días pasaron

Hubo días en los que la comida escaseó

Hubo un presente que ahora en tinte de recuerdos  revive “esos días de niñez”