De madrugada

Hoy es otro día más en el que el frio roza mí cara mientras que camino, o sólo lo intento, con el afán de llegar rápido, pues pronto me deja el bus. Todavía está oscuro, pues son exactamente las 4:45 am y es hora de emprender el viaje a estudiar.
Nos vemos las caras, algunas nuevas, pero siempre las mismas en el mismo lugar y hora. Puede que todos los días que madrugo sea monótono pero hoy no lo siento así, hoy me doy cuenta, que más que personas que se sientan en un puesto de un bus son personas que tienen una vida, son personas que se convierten en héroes al salir de sus hogares, al madrugar y sentir que la noche sea corta.
Es cuando recuerdo una canción de uno de los chicos que pertenece al grupo de HiperaBerrio, la cual nos cuenta por medio de su lirica, desde el hip-hop, cómo es ese día a día, cuando las oportunidades están puestas en tú mano y cómo depende de ti ser ese héroe que tal vez llegue a gladiador, por que el hecho de levantarse a tan tempranas horas de la madrugada exige de tiempo, exige rutina y costumbre.
Son muchas las personas que se aglutinan en la terminal de la loma (Medellín-Colombia), a esa hora, me sorprende, ya que si nos ponemos a analizar otros países y su ritmo de trabajo, los colombianos, es una cultura del trabajo que comienza desde muy tempranas horas del nuevo día.
Creo que al salir todas las mañanas me convierto en héroe pues es un desafío salir de tú casa, desafío porque las calles son vacías y oscuras, se siente el ambiente tenso, se sienten algunas miradas invisibles que no dicen nada, que sólo observan; Cómo si fuese una película y los actores somos nosotros, los habitantes de una humilde vereda situada en el corregimiento de San Cristóbal (Medellín-Colombia) entre el límite de la comuna 13 y la comuna 60, La Loma, allá donde las calles son curvas y curvas, que bordean la montaña, mientras que desciende al centro de la ciudad, donde aquellos gladiadores van y trazan una guerra que es diaria la guerra de la supervivencia.