Mujer rural: “Desafìo del herramientas de campo, un hecho que marca la historia en la tecnologìa”

Lunes en la mañana, un día en el que no ha salido el sol, es temprano y hace frío, son las 5 am, hora en la que una madre se levanta, piensa en las actividades del día y en la cosecha próxima.

A fuera al lado de la casa está el corredor y más al fondo se encuentra el galpón (Corral donde se cría, pollos, gallos-gallinas etc), los gallos tienen una hora exacta en la que cantan, anunciando que un nuevo día comienza, un día de trabajo en la finca, de riego en los cultivos de espinaca y cilantro, de abono en la siembra de plantas aromáticas y limpieza del lombricultivo. Exige de tiempo y de querer el lugar en que vivimos, pensar en la familia que poseemos y entender que NO siempre van a estar los hermanos metidos en las labores del campo de la casa y mucho menos lo puede hacer el padre, quién considera que ahora “el trabajo del campo está mal pago” y debe llegar a la ciudad para emplearse y brindar un mejor futuro a su familia.

Es así cómo el rol de la mujer en la vida campesina cambia, la mujer entregada a la cocina y la que vela por el bienestar de un hogar, dónde la ropa y la comida tenía que ser su prioridad; Este hecho ha pasado a la historia lo que ha generado que en ésta sociedad, ese ideal sólo perdure en el pensamiento de algunos hombres, que creen aún solos poder “sostener su hogar”

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Se repite la historia…

Como hablar, si las palabras hoy, en la calle de siempre, en los lugares dónde solíamos jugar, dónde solíamos verte, se perdieron. Es triste por que hoy comienza a crearse un vacío, el cual no tiene forma, pero tiene mucho sentimiento; es complejo,  sólo después de la muerte comprendemos que somos seres de carne y hueso, carne que ruñen los gusanos  y hueso que incineran después de cuatro años.

Las calles tienen otro tinte, tinte que hoy sólo tienen color de luto, se respira un aire intranquilo, todos sabemos qué es lo que pasa, sabemos que ésto va para largo. Serán muchos los que dejaremos de ver, serán muchas las sonrisas que se  apagan, porque  la muerte y el miedo, nos alejan del lugar, de la casa en la que crecimos, de los vecinos de la cuadra, es triste decirlo y mucho más ecribirlo, pero hoy entiendo que el dolor es algo que no se planea ni se construye, el dolor es un sentimiento que aflora, que puede que se prolongue, como puede que no.

Nadie comprende a qué horas comenzó de nuevo a repetirse la historia,parece que estuviésemos estado en un sueño, dónde soñabámos que todo ya había terminado, dónde las calles parecian ser nuestro mejor aliado y amigo, dónde las gentes caminan con tranquilidad. Sueño que ahora esta muy lejos de la rutina absurda y aburrida, dónde hay una hora de salida y hay otra hora en la que debes estar en tú hogar, sí realmente valoras tú vida.

Parece que las fronteras invisibles dejan de ser para tomar forma, para discriminar, recluir y condenar a sus habitantes al encierro. Encierro que no tiene lugar de inicio ni de final en una guerra absurda, la cual tiene dolientes, madres que lloran sus hijos, jóvenes que huyen sin escapatoria.

Surgen muchos sentimientos, nos da impotencia pensar y observar todas estas situaciones, así las palabras son un aliciente para liberar el alma, respirar unos segundos,plasmar las vivencias, sentimientos y  recuerdos.